sábado, 16 de mayo de 2015

Primer capítulo - NOVELA ROMÁNTICA

Realmente, no se que hacía en la parada del autobús.
Claudia me había dicho que su hermano me estaría esperando en la parada de Fuentevinoa, aunque yo nunca había visto a su hermano...así que no sabía como se suponía que lo iba a reconocer.
Toqué la ventanilla del conductor dos veces pero nada, hasta las siete no me abriría, y la verdad era que el frío en esa época calaba hasta los huesos.
Lamenté pensar mal de Claudia, pero siempre era bastante oportuno que el mismo día que tenía que ensuciarse las manos no podía venir...aunque esperé que no lo hubiera dejado con Luís, que era la excusa que me había puesto, realmente era un chico muy simpático y educado...no como el hermano de Claudia, como ella misma me había comunicado.
Las puertas se abrieron de repente y yo entré junto a una pareja estilo punk que esperé no pensaran fugarse a las Vegas, y me senté.
No sabía lo que haría cuando me encontrara en Fuentevinoa, pues no sería capaz de abordar el tema de una manera sutil, creí que lo mejor sería que se lo dijera, sin preámbulos.
El hermano de Claudia, José, era drogadicto y su hermana temía que volviera a recaer, ya que sin padres ni hermana a la que acudir se le hizo difícil salir del pozo...y le preocupaba que volviese a recaer.
Quizás era cierto que en un tema tan delicado no debería interponerme yo, pero Claudia era como si fuera mi hermana, además parte de su dinero se lo enviaba a José y sería una lástima que él se lo gastara en drogas.
Decidí despejar mi mente y mirar por la ventana, el paisaje no es que fuera de mi agrado pero era todo lo que iba a tener durante tres horas y media de autobús...arbustos y matorrales que habían perdido toda la belleza que les ofrece la naturaleza.
Pronto  saqué mi libro del bolso, ciertamente no podía estar tanto tiempo sin adentrarme en historias hasta perder la noción del tiempo e ignorar todo lo que sucedía a mi alrededor.
Pasadas tres horas volví a cerrar el libro con la vista cansada y me concentré en la carretera hasta llegar a la parada, donde miré inquieta a todos los que allí se encontraban, esperando reconocer alguna cara parecida a la de Claudia en alguno de los individuos.
Bajé temerosa de haber venido para nada pero en seguida encontré una cara que me resultaba familiar mirándome y esperé haber encontrado a José.
Me acerqué lentamente y supuse por su aspecto desaliñado que se trataba de él.
-José?
Él se quedó mirándome unos segundos, demasiados segundos.
Era joven, pero no guapo, ni siquiera atractivo. Desprendía un olor desagradable, a mezcla de sudor y tierra, y su forma de vestir dejaba bastante que desear.
Tenia una nariz grande, con unos ojos expresivos pero tristes y con cuerpo esquelético.
-Y Claudia?-preguntó
-Que buen recibimiento...pensé que te habría avisado
Me miró de arriba a abajo, quizás sopesando los pros y los contras de quedarse aquí o irse a la pocilga de donde seguramente había salido.
-No pasa nada, me conformo
Se generaron unos segundos tensos y le ofrecí ir a alguna cafetería cercana para romper el hielo, después de pedir un café con leche y sentarnos comencé a centrar el tema.
-Mira, Claudia esta preocupada - parecía dispuesto a interrumpirme pero le frené con un gesto - y no pienses que vengo a darte otra vez la charla, ella solamente quería saber como estás, en que trabajas, donde vives ahora...no mucho más
El resopló y contestó:
-Pff estoy harto de esto, parezco un niño pequeño, es mi vida y la llevaré por donde quiera, sin tener que dar explicaciones a una desconocida
Dispuesta a terminar cuanto antes con el asunto le respondí:
-No se trata solo de tu vida, Claudia te envía dinero todos los meses para ayudarte un poco y solo quiere saber que no lo estas malgastando,  asegurame que no y habremos terminado con esta conversación.
Antes de que José pudiera contestar con algún comentario inapropiado aparecieron dos chicos por detrás mientras uno de ellos gritaba:
-Vaya! Yo pensando que estarías aburrido y solo y mira con lo que me encuentro!
Después de unas cuantas risas y saludos me presentaron y entendieron lo difícil que era para mi la situación.
El que gritaba ( que se llamaba Lucas) me dijo que me tranquilizase, que mientras fueran amigos iban a ayudar a José con todo lo que pudiesen, y que entre los dos tenían alquilado un apartamento.
El tercero, que se había mantenido callado y con las manos en los bolsillos levantó la vista y me miró fijamente, intente no sentirme intimidada por su mirada, pues muchas personas me veían fácil de manipular, pero desde luego las apariencias engañan.
-Este es Alexander, y bueno, no es muy sociable pero es mas majo cuando lo conoces...
Se generaron unos segundos de silencio en los que yo dudaba que el tal Alexander fuera más amable si yo no estuviese a lo que él a modo de presentación sacudió la cabeza y se fue por donde había venido.
Después de que me pidieran perdón por la mala educación de su amigo, a lo que yo les contesté que ellos no tenían la culpa, me contaron que Alexander vivía solo y que antes era más simpático,  pero se volvió más sombrío al perder a su madre en un accidente de tren.
Yo decidí cambiar de tema y me enteré de que José estaba viviendo en el centro y me ofrecieron comer con ellos allí.  Rechacé la propuesta ya que mi trabajo allí había terminado y José me dio su teléfono:
-Pues háznoslo saber si cambias de opinión. 
Me dirigí hacia la parada del autobús, pero el conductor me comunicó que no llegaban autobuses hasta la tarde por un problema técnico. 
Miré Google Maps y no habían lugares muy decentes donde comer en el pueblo.
Deje Google Maps, miré los contactos y me decidí.

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