lunes, 2 de noviembre de 2015

Controversia en la tempestad


Gotas de lluvia
que surcan cristales
algunas van solas
otras a pares


Contra el frío cristal
sin apenas consuelo
esperando si viene
su fiel compañero


Hasta evaporarse sola 
pensando en que habría sido
en aquel octubre 
de no haber caído



Lo que quiero es...


Decirte con una mirada
silenciarte con un beso
saciarte de mi alma
matarte de deseo






A mi alrededor


Cual margarita deseosa
de convertirse en una rosa
pero ve la parte hermosa
sin apreciar la espina odiosa


lunes, 26 de octubre de 2015

Desolado cometa

Cometa entre estrellas que vuela 
a solas en las tinieblas 
se despide aunque duela 
y comienza en la odisea


Un viaje largo le espera
hasta disolverse cual arena 
y aún  en el último instante,
con la soledad se queda.


jueves, 22 de octubre de 2015

Oculto bajo el daño

En ocasiones me exasperas
con tu mirada fría
y con los labios pronuncias
palabras vacías


En ocasiones quiero ver
como vas caminando
y tropiezas sin saber
con mi odio esperando


En ocasiones pienso
en el rencor tan intenso
que a tu alma proceso
Y aún más te detesto


En ocasiones deseo
verte perecer en la noche fría
y que puedas al menos
sufrir mi agonía


¡Vete con tu veneno!
¡Vete cual flor marchita! 
Pero vete
porque te amo más que a mi vida

sábado, 3 de octubre de 2015

Hilo infinito

Parecía que en la cuerda
no existía el final
el tiempo se consume cual vela
no  hay momento de recordar.

Somos hilos desgastados 
rotos y llenos de rabia
que no deberían estar.

El tiempo consigue deshilarnos
pero en el camino
a otros rompemos en nuestro lugar.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Mírame, pero no me mires

No ignoro tus palabras
Aunque te parezca fría
Luego las rememoro sentada
Castigándome por la vergüenza mía.

No quiero que me hagas eso
Porque además lo haces sin saberlo
Piensas que son nervios 
Pero lo que me mueve es miedo

Miedo de mirarte
De decir algo para empezar
y que no lo pueda terminar 
porque vas a dañarme

porque ¡ay! 
sería tan fácil gustarme
que con una mirada valdría 
quiero ahorrarme esa agonía
porque no se 
lo que duraría 

Convenzo a la gente
de que mis ojos a otro miran
ya no soy tan inocente
me lo reprocharían

Temo de mis actos 
y ojala no me sonrías
porque no se lo que haría
al desearte tanto

Pero deséame
Porque quiero saber lo que se siente 
no quiero tenerte
 ojala pudiera controlar mi  cuerpo 
y desaparecieras de mi mente





sábado, 16 de mayo de 2015

PRANUM. Capítulo 1 : Incomprensión

Capítulo 1: Incomprensión
Noté las manos mojadas.
Abrí los ojos y solo veía oscuridad a mi alrededor, mientras que poco a poco mis ojos se acostumbraban a esa escasa luz.
Estaba en una sala fría, pequeña, y húmeda ¿húmeda?
Miré hacia el techo y descubrí goteras que dejaban charcos en el suelo.
Aparté rápidamente la mano pero descubrí que unas esposas las mantenían junto a un poste de metal detrás de mi.
Empezaba a dejar de estar aturdida y darme cuenta de la realidad, estaba atrapada, con las manos esposadas, sin saber porqué, ni donde...ni quien era.
El miedo empezaba a formar una amarga sensación en mi estómago, pero entonces se oyeron ruidos metálicos en la puerta y se abrió, mostrando una figura negra y alta, pero con cuerpo femenino, en dirección a donde estaba yo.
Instintivamente me aparté hacia atrás y me pegué a la pared, la mujer llevaba una máscara parecida a la de gas, y no dudó al cogerme del pelo y elevarme. Me pareció que se oía una leve risa cuando grité por el dolor que me causaba el tirón. Esto pintaba mal.
Mis manos estaban esposadas por detrás, por lo tanto no podría defenderme en caso de que me quisiera hacer algo realmente malo, y al asomarme por la puerta vi a dos figuras más vestidas de negro, la opción de escapar era inviable.
La mujer me dijo con voz distorsionada debido a la máscara:
- No se si será un buen sujeto, pero al menos podemos probar.
Y acto seguido me soltó del pelo y caí estrepitosamente al suelo, un dolor agudo comenzó a subirme por la cabeza al golpearme con la barra de metal de detrás.
Se oyeron más ruidos metálicos, levanté la mirada y ya no estaban.
Un escalofrío me recorrió la columna vertebra. Iban a hacer experimentos conmigo. Esperaba que fuera una pesadilla.
Pasé dos horas más en aquella sala intentando recordar algo de como había llegado allí, o como me llamaba, o algo...pero cada vez que intentaba indagar en mi mente algo me lo prohibía y un horrible dolor de cabeza empezaba cada vez que intentaba acceder a mis recuerdos, a la tercera dejé de intentarlo.
Se oyeron otros ruidos metálicos y la puerta volvió a abrirse, mi cuerpo se puso rígido y alerta, preparado para patalear y gritar si pretendían empezar con esos "experimentos".
Entró otra figura vestida como la mujer, pero esta vez masculina, con algo en una bandeja, apreté mis puños esposados y adelanté una pierna preparada para atacar, pero dejó la bandeja en el suelo y se dirigió a la puerta.
-Ah, y procura acabártelo, o vendré para hacértelo tragar .
Y cerró la puerta. Miles de escalofríos recorrieron mi columna vertebral, me quedé unos segundos paralizada por el miedo, y luego comencé a comer para que no viniera otra vez. A hacerme tragar la comida.
Era un potaje viscoso con pepitas duras por dentro, horrible, pero eso era lo menos importante.
Al estar encadenada, tuve que comer con la boca, pero por segunda vez, mancharme de comida era lo que menos me preocupaba.
Dejé la bandeja a un lado e intenté de nuevo recordar, pero el dolor era demasiado fuerte y yo estaba cansada, así que lo dejé para mañana.
Se abrió otra vez la puerta, y esta vez intente ver que había en el exterior, pero todo estaba oscuro fuera, entró una chica morena pero esta vez no llevaba ninguna máscara ¿de qué iba todo esto?
Supuse que no querrían que yo viera a las personas importantes de este sitio, porque podría meterlos en problemas. Así que esta chica no debería ser muy importante...
Mientras recogía la comida la observé con claro desagrado, pero lo único que vi en sus ojos pareció ser indiferencia.
Pero por un instante, y solamente uno, pareció que sus ojos tenían un brillo de lástima.
Cuando se fue intenté sentarme más cómodamente, aunque sin conseguirlo, y descansar.
Me planteé durante toda la noche la existencia de unos experimentos, de unas máscaras de gas ¿acaso había algún tipo de gas fuera o era para no ser descubiertos? De cualquier manera la morena no la llevaba. Y me había mirado con lástima. Eso era buena señal.
No sabía si se había hecho de día, porque la sala estaba oscura y yo no podía dormir en esas condiciones, pero lo confirmé cuando llegó el almuerzo.
El hombre con máscara volvió a entrar con la bandeja y la dejó en el suelo estrepitosamente, vertiendo casi toda la comida.
-Así no comerás de más, de lo contrario te haríamos desaparecer en un pis pas.
Mi corazón se paró durante un segundo, se enfriaron mis pensamientos y el miedo bloqueaba toda mi mente. Hacerme desaparecer.
El hombre se quedó mirándome durante un rato, y luego se fue acercando lentamente a mi.
Eché hacia atrás mi cuerpo todo lo que pude, notaba el frío de la barra y la pared en mi espalda pero él seguía acercándose.
A medio camino pareció cambiar de idea, se paró, y retrocedió.
No me relajé, sin duda, esto solo me estaba advirtiendo de que tenía preparado algo mucho peor de lo que pretendía hacer ahora. Algo para lo que quería esperar. Algo tan horrible para lo que merecía la pena esperar.


Pasé un buen rato de mi tiempo en la sala decidiendo cuando me volvería loca, porque eran cosas que solían pasar en las películas.
También intenté acceder uno rato a mis pensamientos, pero estaba muy cansada, ya que no había dormido y lo volví a dejar estar...pero me planteé el porqué querrían borrarme los recuerdos, iba accediendo a poca información a medida que pasaban las horas y más gente entraba, diciéndome algo como lo que el hombre me acababa de decir "-Así no comerás de más, de lo contrario te haríamos desaparecer en un pis pas", todo eso debería estar relacionado con una especie de pruebas físicas entonces, a medida que mi mente daba más pasos de los que debería en direcciones que no me gustaban frenaba y pensaba en otra cosa, de lo contrario me volvería loca antes de lo que quería.
Pero se abrió nuevamente la puerta de metal y entraron dos hombres decididos, yo todavía no sabía que iba a pasar el peor rato del día.
-Ni se te ocurra escapar, esta claro que no llegarías muy lejos -dijo acercando la mano a una especie de pistola láser que llevaba en el cinturón.
Al oír esto todo el miedo se me subió a la garganta y empecé a temblar, me agarré a la barra donde estaba esposada con todas mis fuerzas, al menos, si tuviera que pasarme algo malo, lo retrasaría todo lo que pudiera.
Los hombres no dudaron ni un momento y mi acto de valentía quedó en nada cuando entre los dos me cogieron de los brazos y me levantaron, metieron una especie de código en las esposas y se soltaron, yo intenté escapar pataleando e intentando pegarles puñetazos pero un brazo mío componía tres de los suyos, la escapatoria estaba cada vez más lejana y mi cuerpo no podía liberarse del miedo por lo desconocido.
Me llevaron a rastras, escaleras abajo, hasta una sala blanca y grande, nada más entré me sentaron en una silla y dos garras (que me recordaban a la garra de las máquinas de peluches) me cogieron las manos hasta que quedaron marcadas en mi piel dolorosamente.
Salió la rubia del principio de la puerta de en frente y dijo en voz demasiado alta:
-No te podemos explicar porqué, ya que sería una perdida de tiempo y una confusión para ti ahora mismo, saber las razones por las que vamos a hacer esto, esperamos que pronto estés lista para saberlo, pero mientras tanto, estate quieta y déjanos ayudarte.
El miedo volvía a oprimirme el pecho, y aún más cuando la silla donde estaba sentada se movió hasta situarse delante de una especie de bañera rectangular de cristal con un líquido dentro, esperaba que fuera agua.
La silla comenzó a elevarse por encima de la bañera y yo luché por liberarme pero las garras no me lo permitían, se inclinó la silla y en unos segundos yo estaba dentro de la bañera, comprobé...y no de buenas maneras, que el agua estaba casi congelada, a un paso, incluso tenía pequeños trocitos de hielo dispersos en el agua, en seguida intenté salir pero una garra más grande salió de un lateral de la bañera y me cogió por la cintura obligándome a permanecer dentro de ella.
Mis pulmones respiraban rápido y con dificultad, comencé a sufrir espasmos por el frío, cada vez más fuertes y mis músculos comenzaron a agarrotarse.


Ante esta situación yo no paraba de gritar pero los dos matones que me habían llevado allí me miraban de brazos cruzados sin expresión alguna en la cara y la mujer rubia estaba sentada en otra silla blanca apuntando algo en una tablet, también con expresión neutra. Y eso era lo que más me asustaba de este sitio.
El frío no cesaba, realmente sentía como pequeñas cuchillas que se clavaban en mi piel, sentía como poco a poco me costaba más respirar, pero mi cuerpo lo hacía más rápido, cuando llevaba unos minutos dentro (que a mi me parecieron horas) noté como mi corazón se aceleraba cada vez más y yo intentaba todo el tiempo mover las piernas y los brazos, intentar salir, intentar empujar las garras que me sujetaban para poder salir, pero cada vez mis manos hacían menos fuerza contra las garras y yo supe entonces que estaba entrando en la primera fase de hipotermia.
¿Eso era lo que querían? ¿Tenerme un día presa y luego asesinarme por hipotermia?
La cabeza me dolía mucho, parecía que estuviese a punto de estallar, yo por otra parte no paraba de gritar, pasé del "cabrones soltadme" al "por favor haré lo que queráis" y luego otra vez a los insultos.
Entonces otra puerta mecánica volvió a oírse pero en mi cabeza solo había una palabra "SALIR SALIR SALIR" así que no giré la mirada, mi tez se estaba volviendo más pálida de lo que ya era, y cada vez me costaba más concentrarme en liberarme de las garras.
-Si no la sueltas morirá -reconocí la voz del hombre que me traía la comida - necesitamos más soldados.
En ese momento, en un movimiento brusco, la garra subió y me arrojó a un lado.

Comencé a respirar de forma rápida, no me pude levantar ya que las manos y las piernas apenas me respondían y empecé toser mientras los dos matones volvían a llevarme a rastras hasta mi sala.

Primer capítulo - NOVELA ROMÁNTICA

Realmente, no se que hacía en la parada del autobús.
Claudia me había dicho que su hermano me estaría esperando en la parada de Fuentevinoa, aunque yo nunca había visto a su hermano...así que no sabía como se suponía que lo iba a reconocer.
Toqué la ventanilla del conductor dos veces pero nada, hasta las siete no me abriría, y la verdad era que el frío en esa época calaba hasta los huesos.
Lamenté pensar mal de Claudia, pero siempre era bastante oportuno que el mismo día que tenía que ensuciarse las manos no podía venir...aunque esperé que no lo hubiera dejado con Luís, que era la excusa que me había puesto, realmente era un chico muy simpático y educado...no como el hermano de Claudia, como ella misma me había comunicado.
Las puertas se abrieron de repente y yo entré junto a una pareja estilo punk que esperé no pensaran fugarse a las Vegas, y me senté.
No sabía lo que haría cuando me encontrara en Fuentevinoa, pues no sería capaz de abordar el tema de una manera sutil, creí que lo mejor sería que se lo dijera, sin preámbulos.
El hermano de Claudia, José, era drogadicto y su hermana temía que volviera a recaer, ya que sin padres ni hermana a la que acudir se le hizo difícil salir del pozo...y le preocupaba que volviese a recaer.
Quizás era cierto que en un tema tan delicado no debería interponerme yo, pero Claudia era como si fuera mi hermana, además parte de su dinero se lo enviaba a José y sería una lástima que él se lo gastara en drogas.
Decidí despejar mi mente y mirar por la ventana, el paisaje no es que fuera de mi agrado pero era todo lo que iba a tener durante tres horas y media de autobús...arbustos y matorrales que habían perdido toda la belleza que les ofrece la naturaleza.
Pronto  saqué mi libro del bolso, ciertamente no podía estar tanto tiempo sin adentrarme en historias hasta perder la noción del tiempo e ignorar todo lo que sucedía a mi alrededor.
Pasadas tres horas volví a cerrar el libro con la vista cansada y me concentré en la carretera hasta llegar a la parada, donde miré inquieta a todos los que allí se encontraban, esperando reconocer alguna cara parecida a la de Claudia en alguno de los individuos.
Bajé temerosa de haber venido para nada pero en seguida encontré una cara que me resultaba familiar mirándome y esperé haber encontrado a José.
Me acerqué lentamente y supuse por su aspecto desaliñado que se trataba de él.
-José?
Él se quedó mirándome unos segundos, demasiados segundos.
Era joven, pero no guapo, ni siquiera atractivo. Desprendía un olor desagradable, a mezcla de sudor y tierra, y su forma de vestir dejaba bastante que desear.
Tenia una nariz grande, con unos ojos expresivos pero tristes y con cuerpo esquelético.
-Y Claudia?-preguntó
-Que buen recibimiento...pensé que te habría avisado
Me miró de arriba a abajo, quizás sopesando los pros y los contras de quedarse aquí o irse a la pocilga de donde seguramente había salido.
-No pasa nada, me conformo
Se generaron unos segundos tensos y le ofrecí ir a alguna cafetería cercana para romper el hielo, después de pedir un café con leche y sentarnos comencé a centrar el tema.
-Mira, Claudia esta preocupada - parecía dispuesto a interrumpirme pero le frené con un gesto - y no pienses que vengo a darte otra vez la charla, ella solamente quería saber como estás, en que trabajas, donde vives ahora...no mucho más
El resopló y contestó:
-Pff estoy harto de esto, parezco un niño pequeño, es mi vida y la llevaré por donde quiera, sin tener que dar explicaciones a una desconocida
Dispuesta a terminar cuanto antes con el asunto le respondí:
-No se trata solo de tu vida, Claudia te envía dinero todos los meses para ayudarte un poco y solo quiere saber que no lo estas malgastando,  asegurame que no y habremos terminado con esta conversación.
Antes de que José pudiera contestar con algún comentario inapropiado aparecieron dos chicos por detrás mientras uno de ellos gritaba:
-Vaya! Yo pensando que estarías aburrido y solo y mira con lo que me encuentro!
Después de unas cuantas risas y saludos me presentaron y entendieron lo difícil que era para mi la situación.
El que gritaba ( que se llamaba Lucas) me dijo que me tranquilizase, que mientras fueran amigos iban a ayudar a José con todo lo que pudiesen, y que entre los dos tenían alquilado un apartamento.
El tercero, que se había mantenido callado y con las manos en los bolsillos levantó la vista y me miró fijamente, intente no sentirme intimidada por su mirada, pues muchas personas me veían fácil de manipular, pero desde luego las apariencias engañan.
-Este es Alexander, y bueno, no es muy sociable pero es mas majo cuando lo conoces...
Se generaron unos segundos de silencio en los que yo dudaba que el tal Alexander fuera más amable si yo no estuviese a lo que él a modo de presentación sacudió la cabeza y se fue por donde había venido.
Después de que me pidieran perdón por la mala educación de su amigo, a lo que yo les contesté que ellos no tenían la culpa, me contaron que Alexander vivía solo y que antes era más simpático,  pero se volvió más sombrío al perder a su madre en un accidente de tren.
Yo decidí cambiar de tema y me enteré de que José estaba viviendo en el centro y me ofrecieron comer con ellos allí.  Rechacé la propuesta ya que mi trabajo allí había terminado y José me dio su teléfono:
-Pues háznoslo saber si cambias de opinión. 
Me dirigí hacia la parada del autobús, pero el conductor me comunicó que no llegaban autobuses hasta la tarde por un problema técnico. 
Miré Google Maps y no habían lugares muy decentes donde comer en el pueblo.
Deje Google Maps, miré los contactos y me decidí.